jueves, 8 de abril de 2010

"En la vida hay que sonreír y mantenerse positivo"La periodista da testimonio de su lucha contra el cáncer

"EN LA VIDA HAY QUE SONREIR Y MANTENERSE POSITIVO" Clara Berenbau (periodista y escritora uruguaya)

Foto: Matías Callejo



"Pensé que se trataba de una broma de muy mal gusto. Era la mañana del 28 de diciembre de 2007, Día de los Santos Inocentes, y la voz del ginecólogo me comunicaba que el diagnóstico final era que lo mío era un cáncer. Todo había comenzado con un dolor que empecé a sentir en la axila y que creí consecuencia de algún mal movimiento jugando al tenis", recuerda la periodista y escritora uruguaya Clara Berenbau.

"Me agarré del borde de la cama intentando borrar la sensación de vértigo que se apoderó de mí, pero me di cuenta de que estaba bien despierta, que de verdad me habían llamado? que podía morir. Sí, morir, sentí la presencia de la muerte muy cerca; estaba como parada detrás de mí", continúa.

Berenbau nació y vive en Montevideo, comenzó estudiando Medicina,  pero cuando promediaba la carrera descubrió el periodismo y eso cambió el rumbo de su vida. Días atrás estuvo en Buenos Aires para inaugurar en Proyecto Bisagra, una galería de Palermo Viejo, una muestra con obras del pintor Gastón Izaguirre basada en sus vivencias.

"¿Por qué a mí? Entonces tenía 27 años, no había antecedentes de cáncer en mi familia. Me había casado hacía un año y estaba a punto de viajar a Estados Unidos para visitar a una tía que, curiosamente, era médica oncóloga. Pese a mi juventud era una periodista exitosa y conductora de un programa radial que la gente seguía con interés. Además, siempre había sido muy sana y deportista: tenis, carrera, natación, equitación, voley, ¡era incansable!

"Lloré mucho y por primera vez me sentí mortal. Todos mis proyectos, planes, ideas se transformaron en cosas insignificantes que quedarían abandonadas en el fondo de algún cajón, hasta que finalmente alguien las eliminaría para seguir adelante con el inevitable paso del tiempo. Lloré por todo lo que me faltaba vivir y recé como nunca lo había hecho pidiendo una segunda oportunidad. ¡Y la tuve!"

-¿Qué ocurrió?

-Sorpresivamente, recibí una llamada telefónica del padre Gustavo Larrique, el cura que me casó. Es que además de triste, yo estaba muy enojada, todo me parecía una gran injusticia, un error. ¿Por qué me pasó esto? ¿Qué hice? , le pregunté fastidiada. Y él, con una sabiduría incomparable, me respondió: "Clari, no es por qué, es para qué. Por algo te pasa a vos, de algún modo vas a salir adelante y vas a poder ayudar". Esta frase me acompaña día y noche desde entonces y creo que debería estar siempre en nuestra mente. Es notable, el padre Larrique sólo me hizo cambiar una palabra. Finalmente, me operaron en Estados Unidos, después seguí un tratamiento con quimioterapia y radioterapia y en septiembre de 2008 pude superar la enfermedad.

-¿Descubrió el para qué?

-Sí, me pregunté qué podía hacer para ayudar y pensé que el cáncer era un viejo tabú que había que desmitificar, perderle el miedo, hablar de él. Como soy una comunicadora, una periodista, puedo contar todo esto y así nació la idea de escribir un libro con mi testimonio, pero también el de otras 13 mujeres que pasaron por lo mismo. Porque otra de las cosas importantes que me sucedieron fue que a raíz de que lo conté en los medios empecé a recibir llamadas y a conocer a otras mujeres con cáncer. Claro, todavía a veces creo que estoy escribiendo una novela, pero no, porque fue a mí a quien llamaron aquella mañana del Día de los Santos Inocentes.

-¿Qué más hicieron?

-Formamos elClub del Gato, que hoy integramos 32 mujeres; nos reunimos, conversamos. Porque más allá de que el médico le diga a uno lo que le va a pasar, es importante hablar con alguien que esté en la misma situación. Yo, por ejemplo, conocí a Pamela, que fue y sigue siendo como mi hermana. En este momento estamos escribiendo el libro, que esperamos tener terminado para julio. Se va a llamar El club del gato , tiene un mensaje positivo que busca desmitificar el cáncer, demostrar que se puede ser feliz conviviendo con la enfermedad y que el apoyo de la gente es uno de los pilares fundamentales para ganarle. Es para ser leído no sólo por quien pasó o está pasando por la enfermedad, sino también por familiares y amigos.

-¿Consejos para las personas con cáncer?

-Que no le tengan miedo a la palabra cáncer, que lo asuman y lo enfrenten. De nada sirve recluirse y llorar y llorar. También hay consejos para los familiares y amigos de los enfermos. Es muy necesario apoyar afectivamente, pero siempre con palabras de aliento. No ayuda mucho la lástima sensiblera reiterada en frases como Pobrecito, ¿cómo andás? Otro elemento que ayuda mucho es el humor.

-¿Por qué El Club del Gato?

-El Club del Gato se llama así porque en Uruguay les decimos gatos a las pelucas. Como en el momento de inaugurar el club todas teníamos gatos por los efectos de la quimioterapia, nos pareció divertido que tuviera ese nombre. Ya que además de corresponder al momento que vivía el grupo, era darle un tono positivo a una etapa difícil de nuestras vidas.

-¿Una reflexión final?

-La idea es que en la vida hay que sonreír y mantenerse positivo. Vivir sabiendo que uno se va a morir irremediablemente, por eso hay que aprovechar cada segundo, cada minuto, sin pensar mucho en lo que vendrá, ¡disfrutar! Eso me enseñó el cáncer.

Luis Aubele



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Me complace que hayan elegido emprender este viaje conmigo. Es mucho más fácil y mucho más divertido con ustedes que sin ustedes. (Neale Walsh...y yo.)