viernes, 14 de agosto de 2009

¿Puedo contarte algo?

Hola a todos: alguna vez una amiga me aconsejó que, si ocasionalmente necesitaba algo, lo contara a muchos. De esa forma “alguien” me ayudaría a encontrar la solución.
Es por eso que comparto con todos esta historia.

 
Fuente fotografía: Diario Uno


Nidia Sotto es una valiente mujer de 80 años. Sí, escuchaste bien: 80 años. Hace unos 15 o 16 años al quedar viuda y en una edad en la que generalmente las señoras se dedican a disfrutar cómodamente del resto de su vida, Nidia siguió sus instintos y se propuso entregar su amor y sus sueños a los niños.
En su propia casa de Las Heras, una modesta propiedad de dos dormitorios, baño, cocina y comedor y, poniendo a disposición de sus planes sus limitados ingresos( pensión de su esposo fallecido), comenzó la titánica tarea de mitigar el hambre de los pobres.
A la sombra de una higuera y sobre piso de tierra, extendió los tablones siempre cubiertos con manteles y, a diario, comenzó a recibir a sus comensales con una sonrisa en sus labios.
Obviamente la noticia corrió como reguero de pólvora y los treinta o cuarenta niños se fueron multiplicando hasta el día de hoy que oscilan entre 500 y 600 personas por día, que retiran su ración de comida para llevarla a sus hogares.
Y eso no es todo. Lo que comenzó como un comedor, hoy es un hogar que alberga permanentemente entre 20 y 30 niños, junto a algunas madres que también habitan allí y ayudan en las tareas domésticas. Nidia denominó su institución BRAZOS ABIERTOS. Es una asociación civil con todas las de ley y lleva el Nº293/7, por si alguno necesitara verificar esta historia.
No es un comedor (los comedores terminan sus tareas después del mediodía). No es una guardería (las guarderías cierran sus puertas cuando los padres retiran a sus hijos). Es un HOGAR, con todas las letras y de tiempo completo.

Nidia no es una improvisada. Es Asistente Social. Conoce las leyes y las sufre. Conoce las metodologías y trata de ponerlas en práctica. Conoce las soluciones y lucha día a día con el desamor y la indiferencia, con las promesas incumplidas, con la corrupción, con la sin razón…
Instruye a sus niños, tiene 0% de deserción escolar. Les dá apoyatura extra a través de maestras, los manda a practicar deportes, los lleva al médico y paga las consultas, los escucha, los abraza, les dá el biberón de madrugada a los bebés, etc., etc., etc., en una palabra LOS AMA. Algunos de sus niños hoy son estudiantes universitarios, hombres de bien, reubicados en familias adoptivas elegidas exhaustivamente por Nidia. ¿Lo sabías? A pesar de las caducas leyes de adopción, ha logrado entregar a varios niños, a pesar de las permanentes trabas legales y siempre tratando de no dividir las familias, en el caso de hermanitos. Recibe inspecciones periódicas para verificar el estado del edificio, la limpieza etc., pero nunca recibe las soluciones.

Personalmente, he tenido la gracia de conocerla y actuar eventualmente a su lado, no tanto como me hubiese gustado, pero consiguiendo algunos beneficios, de vez en cuando.
He olvidado mis propias penas más de una vez cuando me he mezclado con el trajín de su casa, con los chicos y con la sabiduría de ella. Muchas personas colaboran y ya, el pequeño hogar de otrora, es un edificio con dos grandes dormitorios de diez camas cada uno, el salón comedor, el aula para hacer los deberes, la panadería donde se fabrica para el consumo y para vender algo afuera, la cocina y por fin, un precioso patio embaldosado, donde los chicos retozan sin embarrarse y sobre todo, sin salir a la calle y exponerse a los peligros que en un principio no existían.

¡Pero falta! Siempre falta porque es mucho 600 raciones. Son muchos chicos para vestir, para mandar a la escuela, al dentista, para bañar, para hacerlos jugar. ¡ES MUCHO!
Me ocurre a veces, cuando estoy en casa los domingos, tranquila y en silencio, pienso en Nidia. El bullicio, las tareas, la limpieza, la cocina. No existen los domingos para ella.
¿Qué decís? ¿Si recibe ayuda del estado? ¡La pregunta del millón!
Actualmente depende de la ADINADIF que ahora se denomina DINAF. Es algo así como una dependencia del Menor y la familia.
Repetidas veces he sido testigo de sus requerimientos:
- Nidia, le mandamos una mamá con dos niños que no tienen dónde dormir.
- Nidia, reciba por favor cuatro hermanitos que han sido sacados de su casa por malos tratos o porque no comen.
- Nidia, Nidia, Nidia….
Pero esas personas no llegan con un pan debajo del brazo ni con un subsidio asegurado. Todo queda en promesas, como siempre.
Supuestamente recibe $300 por niño por niño, por mes, pero solo por 15 niños y los cobra siempre con retraso. Ese es el convenio a pesar de que el actual gerente de la DINAF , David Funes, acaba de declarar públicamente que el monto es de $700 por niño. ¡Mentira!
Recién me llama para contarme que hasta eso está por suspenderse. Que se ha resuelto la disolución de los hogares y que los niños pasarían a la antigua Colonia 20 de Junio.
Y yo me pregunto
- ¿Y los $70.000.000 que figuran en el presupuesto oficial para los hogares? ¿En qué tramo del camino se “quedan” detenidos”?
-¿Y el amor de las madres sustitutas? ¿ y el cuidado personalizado?


Felizmente existen personas que se arriman con ayuda pero no siempre alcanza y me duele.
Me duele por muchas razones. Me duele la indiferencia ante el dolor irremediable. Me duele porque esos niños que Nidia saca de la calle, del hambre, de la delincuencia, conforman nuestro futuro y el de nuestra familia.
¡Me duele mi patria que, otrora rica y abundante, está siendo esquilmada, vaciada, entregada vilmente y sin ningún reparo!

Por eso te lo cuento a vos. No se si podrás hacer algo o solo estoy provocando una lágrima y mañana te olvidarás, como tantos.
Quizás conocés a alguien, o se lo contás a otros que conocen a alguien que pueden hacer algo. Pero como estamos viviendo tiempos de verdad, donde las cosas están saliendo a la luz más que nunca antes, solo te pido que lo difundas. Yo tengo fe. Tal vez todavía quede amor en algunos corazones y podamos salvarnos.

Gracias por escucharme. Te abrazo con el alma. CECI

NIDIA SOTTO
ASOCIACIÓN CIVIL BRAZOS ABIERTOS
TEL: 0261-448-4649

Mi nombre: Cecilia Alcaraz.
DNI 6.415.600
Me complace que hayan elegido emprender este viaje conmigo. Es mucho más fácil y mucho más divertido con ustedes que sin ustedes. (Neale Walsh...y yo.)