sábado, 31 de enero de 2009

Respiremos, que aún estamos vivos.

Nuestro planeta existe hace millones de años. La raza humana, como parte de la evolución, coexiste, hace un par de miles.
Somos pequeños, y generamos GRANDES COSAS.
Los animales conviven con los vegetales en perfecto equilibrio, por naturaleza.
Nosotros, seres pensantes, lo que nos diferencia del resto de los vivos, provocamos cambios, alteramos ecosistemas: Deforestamos extensiones enormes, terminamos con especies animales enteras,contaminamos litros y litros de agua, bombardeamos la capa de ozono con con gases nocivos, inventamos la guerra matándonos unos a otros.
Nosotros, los "evolucionados", somos carentes de verdadera conciencia.
La tierra, los animales y plantas, volverán a su equilibrio si no existiéramos. Solo la raza humana, si desapareciera de la faz de la tierra, no provocaría una pérdida significante para la vida del conjunto.
Y todo volvería a resurgir. La naturaleza se tomaría millones de años, pero todo estaría en perfecto estado.
Somos tan ingenuos como para no verlo. Somos tan arrogantes como para invitarnos a "salvar el planeta" cuando el planeta no está peligro, lo que verdaderamente peligra, es nuestra existencia.
Duele vernos en proceso autodestructivo.
La lucha por el poder, el dinero, el petroleo y proximamente otro recurso escaso, el agua.
Teconología de punta, enfermedades que avanzan.
Ganadería y agricultura globalizadas, bosques arrasados.
Electricidad y combustible, guerras y muertes.
El dinero, y la total y absoluta incoherencia. No somos mas que suicidas. Un paso más hacia la autodestrucción.
No hace falta un apocalipsis bíblico.
No hace falta un ataque alienígena.
No hace falta el choque de un meteoro que nos arrase.
Nuestra peor amenaza, somos nosotros.

Y estamos como la justicia que creemos poseer.
Con los ojos vendados a la verdad.

Tener un hijo.
Escribir un libro.
Plantar un árbol.
Solo la tercera opción implica a alguien mas que a nosotros mismos...involucra al PLANETA y a la HUMANIDAD.
Luchemos por el equilibrio, y la evolución, pero de mano de los demás seres coexistentes.

Podemos comenzar plantando un árbol.

Yo planté dos.
Me complace que hayan elegido emprender este viaje conmigo. Es mucho más fácil y mucho más divertido con ustedes que sin ustedes. (Neale Walsh...y yo.)